Ya llega la Semana Santa y, con ella, unos días para relajarse de las ocupaciones cotidianas y disfrutar de un poco de tiempo libre haciendo lo que más nos gusta. Como somos unos seriéfilos empedernidos (y a mucha honra) las vacaciones pueden ser el momento ideal para ponerse al día con algunos títulos que tenemos pendientes y que son demasiado interesantes para dejar pasar.
Pero, antes de seguir con las sugerencias, os quería comentar que el próximo 7 de abril, dentro del Serielizados Fest, asistiré a una masterclass con el maestro David Simon. Sí, como lo habéis oído. Estoy nerviosa y emocionada por conocer al hombre que ha hecho las mejores series de televisión (me da el ataque, mami). Así que, por supuesto, al regreso os haré una crónica detallada de todo lo que allí acontezca.
Para el encuentro estoy revisando The Wire y Treme, dos series que han marcado mi vida televisiva, y las estoy volviendo a disfrutar enormemente, sobre todo The Wire, que hacía tiempo que la vi por primera vez y de la que había olvidado bastantes detalles jugosos de los que ya escribiré en su momento (tenía ganas de hacer reviews de cada una de las temporadas y pronto empezaré con ellas).
Y sin más preámbulos, pasemos a lo que de verdad interesa: crimen americano al cuadrado.









Excesiva, inverosímil, loca, sensacionalista… y tremendamente entretenida. Así ha sido la cuarta temporada de House of Cards, una serie que nació con
Recibí la noticia del regreso de Expediente X con ilusión y cierto escepticismo porque jugar con la nostalgia siempre entraña peligro. Ya no somos los mismos que hace veinte años y, en realidad, eso está bien. Hemos madurado, somos menos inocentes, y a nivel audiovisual nos hemos acostumbrado a narraciones más sofisticadas con giros insospechados, muertes de protagonistas y un sinfín de recursos que nos han convertido en sibaritas televisivos. Ya no nos conformamos con cualquier cosa.
Tras una semana de lucha intensa contra los virus de mi peque y de los míos propios vuelvo para contaros mi particular aventura con Outlander. Sí, estáis oyendo bien. Esa serie de Starz subidita de tono con un cachas de melena de fuego y ojos de bambi, y una Barbie morena que viaja en el tiempo a través de unas piedras. Desde luego, antes de embarcarme en esta odisea erótico-histórica (ejem), conocía de qué iba el tema. Sabía del enorme éxito de la saga Forastera de Diana Gabaldón y de que, como dicen los ingleses, no era «my cup of tea». Sin embargo, amigos lectores, sabéis que me gusta tener en el horno alguna serie vacíacocos para cuando la nariz gotea y la cabeza no está para mensajes davidsimonianos. Así que, con la frente despejada de prejuicios (bueno, no del todo), me puse el primer episodio y…
Ayer terminé de ver War and Peace (BBC One), una de las series de las que os hablé en ‘
A veces tienes la suerte de encadenar un par de visionados excepcionales. A mí me pasó a finales de año con Unforgotten y River, dos espléndidos dramas policiales que me mantuvieron enganchada a la pantalla con el corazón en un puño y que compitieron en dura lid por el segundo puesto de mi ranking de
La semana pasada me olvidé de todas las series que sigo. «¿Qué le pasa a esta?», os preguntaréis pensando que me he echado un amante o que me han abducido los aliens. La respuesta es más simple que todo eso: he estado viendo solo una, pero qué una. Se trata de ‘Vientos de agua’, una coproducción hispano-argentina, dirigida por Juan José Campanella, que pasó sin pena ni gloria por Telecinco y fue relegada a horario de teletienda hasta desaparecer en la nada, y que es (agarraos) una absoluta maravilla que me ha emocionado hasta la médula y que hace palidecer de envidia a otras producciones patrias.
Hoy no voy a hablar de series. Quería escribir algo diferente para estrenar el año y compartir con vosotros lo más significativo que me ha ocurrido en 2015, al que no he dudado en designar como «mi año del cambio». Así que hoy ni estrenos ni Globos de Oro. Hoy os voy a hablar de que, a veces, uno toca fondo y hay que subir a flote, como me ha sucedido durante este año que acaba de terminar.
Para acabar el año con buen pie, aquí va mi lista de los diez mejores estrenos que nos ha dejado 2015. Aunque hay títulos para todos los gustos y una proporción casi al cincuenta por ciento entre series americanas y británicas (la tierra del fish and chips ya sabéis que me tira), por favor no os perdáis las cinco primeras, que son la crème de la crème. A esta lista se añade la de